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A
principios del siglo XIX, Buenos Aires era una ciudad
en la los amantes del buen comer contaban con una rica
variedad de productos manducables, y buenos precios.
En el periódico Correo de Comercio, fundado por Manuel
Belgrano en 1809, se ofrecía azúcar importada de la
Habana y de Río de Janeiro; la primera resultaba un
poco mas cara que la segunda.
También se anunciaba la venta de doce botellas de
cerveza, a un precio aproximado de seis pesos actuales
; y el 12 de mayo de 1810 el bergantín Santa Ana del
Sacramento, descarga en el puerto mil cocos, tres
negros y dos mil rajas de leña.
El medio kilogramo de pimienta se cotizaba en diez
pesos, y una pipa de vino Carlón oscilada entre cien y
ciento quince pesos, para comprar una pipa de vinagre
había que pagar unos cincuenta pesos.
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