|
Durante mucho tiempo sólo
entré a la cocina para calentar café. Nunca imaginé que iba a ser el
lugar de mi desarrollo y satisfacciones.
Fui descubriendo por casualidad o por los caminos de Dios cuál era mi
verdadera vocación en la vida: me lleno de
satisfacciones cada día,
cuando me encuentro frente a la Cocina.
De pequeño no me agradaba cocinar, sólo comer. No me gustaba
ensuciarme las manos con los productos que hoy me deleitan. Y con los
que agasajo a mis amigos y clientes. Amasando un pan o despinando un
pescado.
Transcurrieron unos cuantos años antes de descubrir este maravilloso
mundo de aromas y sabores, en el cual yo era un comensal más.
Uno crece y sus gustos cambian. Es lógico y parte de la vida. Y mi
vida dio un cambio de estudiante de abogacía a Cocinero.
Descubrí un mundo nuevo y a la vez fascinante, en el cual yo nunca
había estado, y entré para quedarme y asombrarme como lo hago día a
día. Un mundo lleno de perfumes, sabores, de satisfacciones, donde uno
tiene que tener dominio del espacio y todos los sentidos alertas en su
cocina para desplazarse con comodidad. Dominio del tiempo, rapidez
mental para elaborar varios platos a la vez y, lo fundamental , una
gran cuota creativa. El Arte de un buen Cocinero es eso : la
creatividad. Se puede asemejar a la pintura o escultura en algunos
aspectos .
La comida lo es Todo. Entra primero por los ojos, se degusta con las
papilas gustativas. Se puede palpar , oler, llega a diferentes centros
nerviosos de una sola vez. La satisfacción para el que cocina es
ver como ingredientes puestos en la mesa de trabajo luego de haber
pasado por nuestras manos se transforman en una apetitosa y vistosa
comida que da satisfacción a los comensales.
Los minutos que nos lleva la presentación de nuestros platos sean
dulces o salados, son un medio de comunicarnos con las personas a las
que están dirigidos, amigos, familiares o clientes .
Hablemos de las fragancias de las plantas aromáticas que poseemos y
cómo uno va siguiendo, paso a paso, día a día, el desarrollo de las
mismas; cómo esos olores se van haciendo parte nuestra .
Ver como se desarrolla y podarla con sumo cuidado para no lastimarla,
o en esas noches gélidas de invierno salir y poner las mismas a
resguardo para que no se dañen, lo mismo con las copiosas lluvias de
algunas épocas del año.
Creo que uno de los placeres mas grandes es disfrutar en buena
compañía de lo que uno hace, y lo ha hecho con amor. Es un momento que
se presta al diálogo, se disfruta de un rico vino , ya sea tinto o
blanco y es un momento de armonía. Donde se combinan una multiplicidad
de factores, además de los aromas y texturas que hacen que ese Plato
sea único.
Alrededor de una mesa pasan todo tipo de acontecimientos, uno le
declara su amor a la persona amada, un padre da un consejo a sus
hijos, los reta, los felicita; es un lugar de encuentro de amigos, es
un ambiente ideal para cerrar un negocio.
También es un lugar adecuado para tomar un descanso y atesorar
recuerdos. En uno de mis viajes por la bellísima ciudad de Venecia,
luego de una larga tarde de caminata por esa magnifica ciudad, después
de haber recorrido gran parte de ella
|
 |
por sus angostas
calles y sus mercados, y la belleza de sus edificios en la Plaza San
Marco, antes de retornar al hogar nos sentamos unos minutos en un
pequeño café para tomar algo y comer un panino.
Todo es uno en mis recuerdos: el inefable sepia del Canaletto que
define la ciudad, el perfume del café, el panino recién horneado y mis
lejanos amigos.
O en Chicago una cena en el Hancok Building, el edificio más alto de
la ciudad que posee un restaurante en el piso 103. Plasmados están en
mi memoria toda la hermosa ciudad el movimiento de miles de pequeños
hilos de luz, el esmerado servicio, la fina vajilla y la comida
perfecta que sirvieron, perfumada, colorida, estéticamente
incomparable con el sabor de combinaciones estratégicas.
Cómo resistir el recuerdo de Atenas que se impone en mi memoria
mientras escribo. Ahí está el Partenón enfrente y arriba, intensamente
iluminado contrastando con una muy saborizada comida regional con la
que agasajan los griegos de hoy. Imposible resistir el pensamiento del
contraste del tiempo..... ¿Qué y cómo comerían los constructores de
tal monumento en su pleno esplendor?.....
Todo lo disfrutado y vivido y comido que llevaré conmigo para siempre.
Gratos momentos que embellecen mi vida cada vez que pasan cerca de mí.
Cuando los visualizo estoy alrededor de una mesa comiendo, en un lugar
de categoría como los mencionados o en la casa de un amigo o en la mía
donde se fue desgranando mi historia y la de mi familia ..
Y un lugar especial para las tardes con mí tío en el barco
compartiendo una argentinísima picada. Sus charlas, anécdotas, el buen
humor que lo caracterizaba conmigo, su sabiduría y todo lo que lo
convirtió en mi personaje inolvidable. Lo último que compartimos fue
comida también: champagne extra brut, el jamón crudo que amaba y
panecillos crocantes. Todo lo que tenía prohibido pero que era
adecuado para lo que, ambos sabíamos, era nuestra despedida en el
living de su casa....hasta que volvamos a encontrarnos. La comida
también acompaña las despedidas temporarias.....
La comida ocupa un lugar significativo en mi vida.....en las más
diversas circunstancias.
Rodrigo
Volver
a la página anterior
|